lunes, febrero 19, 2007

Es hora de empezar

Ya es hora de empezar digo yo.. no? Llevo varios dias tratando de personalizar este espacio lo más bonito posible y ni me queda como yo quiero ni empiezo a escribir asi que voy empezando a escribir y con el tiempo lo ire personalizando mas y mas... Quisiera presentarme y dedicar mi Blog (bitacora electronica) pero creo que ya habrá más tiempo.
Y es que tengo muchas ganas de compartir con ustedes varias inquietudes, ideas, pensamientos.. etc.. al fin y al cabo de eso se tratan los blogs, no es cierto?
Quiero también enseñarle a mi mamá esto nuevo de los blogs y que podamos estar aún más en contacto cada día. Se podria decir que puedo matar dos pájaros de un tiro, o quien sabe? tal vez tres o más.

Bueno para no equivocarme hoy les dejo con un cuento muy interesante por cierto! Estarán leyendo algunos cuentos por aquí... me gustan los cuentos, sobre todos los que nos hacen reflexionar en cosas buenas y positivas. Eso también se lo aprendí a mi mamá!


El Ladrillo boomerang


Había un tipo que andaba por el mundo con un ladrillo en la mano. Había decidido que a cada persona que lo molestara hasta hacerlo rabiar, le tiraría un ladrillazo. Método un poco troglodita pero que parecía efectivo, ¿no? Sucedió que se cruzó con un prepotente amigo que le contestó mal. Fiel a su designio, el tipo agarró el ladrillo y se lo tiró.
No recuerdo si le pegó o no. Pero el caso es que después, al ir a buscar el ladrillo, esto le pareció incómodo. Decidió mejorar el "sistema de autopreservación a ladrillo", como él lo llamaba: Le ató al ladrillo un cordel de un metro y salió a la calle.
Esto permitiría que el ladrillo no se alejara demasiado. Pronto comprobó que el nuevo método también tenía sus problemas. Por un lado, la persona destinataria de su hostilidad debía estar a menos de un metro. Y por otro, que después de arrojarlo, de todas maneras tenía que tomarse el trabajo de recoger el hilo que además, muchas veces se ovillaba y anudaba.
El tipo inventó así el "Sistema Ladrillo III": El protagonista era siempre el mismo ladrillo, pero ahora en lugar de un cordel, le ató un resorte. Ahora sí, pensó, el ladrillo podría ser lanzado una y otra vez pero solo, solito regresaría.
Al salir a la calle y recibir la primera agresión, tiró el ladrillo. Le erró... pero le erró al otro; porque al actuar el resorte, el ladrillo regresó y fue a dar justo en su propia cabeza. El segundo ladrillazo se lo pegó por medir mal la distancia. El tercero, por arrojar el ladrillo fuera de tiempo. El cuarto fue muy particular. En realidad, él mismo había decidido pegarle un ladrillazo a su víctima y a la vez también había decidido protegerla de su agresión. Ese chichón fue enorme... Nunca se supo si a raíz de los golpes o por alguna deformación de su ánimo, nunca llegó a pegarle un ladrillazo a nadie.
Todos sus golpes fueron siempre para él. —Este mecanismo se llama retroflexión y consiste básicamente en proteger al otro de mi agresividad. Cada vez que lo hago, mi energía agresiva y hostil es detenida antes de que le llegue al otro, por medio de una barrera que yo mismo pongo. Esta barrera no absorbe el impacto, simplemente lo refleja; y toda esa bronca, ese fastidio, esa agresión me vuelve a mí mismo. .....
Recuentos para Damián. Jorge Bucay.

1 comentario:

  1. pues me uno a la idea de user este espacio para acercarnos mas a nuestras familia y amigos que tan del otro lado.. :)) Asi que e bloggear jamilia!!!

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